Protagonista de los chicos del coro

En una escena clave de la conmovedora obra de Tarell Alvin McCraney, Choir Boy, el personaje central Pharus Jonathan Young, cuyas maneras suaves hacen que el secreto abierto de su homosexualidad sea imposible de ignorar, argumenta que las canciones tradicionales conocidas como Espirituales Negros pueden o no contener pistas codificadas para ayudar a los esclavos fugitivos a escapar de sus opresores. Monta un caso apasionado de que el propósito más duradero de los espirituales debe ser evaluado en su capacidad de proporcionar valor, fuerza y curación incluso en la sociedad libre contemporánea: «Esa es la resistencia». Para Pharus -interpretado con una mezcla de orgullo desafiante, descaro, confusión conmovedora y erosión de su autoestima en una actuación galvánica del nuevo y brillante talento Jeremy Pope- el camino es especialmente difícil.

Aspira a la nobleza percibida de ser «un hombre Drew», aunque eso requiera ciertas negaciones. Sus deseos sexuales, por ejemplo, los sublima en su dedicación sin descanso al coro de la escuela. Ver: LA COMPAÑÍA DE CHOIR BOY SALUDA LA OBRA EN LA NOCHE DE APERTURA DE LA ALFOMBRA ROJA LIVESTREAM Ambientada en la Charles R. Drew Prep School for Boys, la obra pone en escena a un elenco de nueve jóvenes negros que luchan con cuestiones de identidad y expresión, entre presiones académicas y códigos morales.

Mientras Pharus se prepara para ascender finalmente a su lugar como lÃder del coro de Drew, algunos de sus compañeros se ven amenazados por su «estilo de vida». “Aprietaos.†Eso es lo que le dice el director de una escuela preparatoria para adolescentes afroamericanos a Pharus Jonathan Young, estudiante de último año y solista del coro. Pero lo que el director quiere decir realmente es que se enderece.

Pharus, el protagonista del sensible y ligeramente angustiado Choir Boy de Tarell Alvin McCraney, es ruidoso y vivaz, sus muñecas no son precisamente rígidas. Sabe que todo el mundo piensa en él como un «Sweet Boy»; se niega a que le amarguen la vida. Al igual que Moonlight, la película ganadora del Oscar que McCraney coescribió, Choir Boy del Manhattan Theater Club se ocupa de lo que significa ser joven, marica y negro.

La obra, que cuenta con la simpática dirección de Trip Cullman, funciona mejor como un estudio de personajes con Jeremy Pope, que interpretó el papel de Pharus en 2013, interpretando con ternura a un joven hambriento de amor y respeto, pero que no quiere, o quizás no puede, negar o disimular quién es: un adolescente con una voz seráfica y fotos de Michelle Obama sobre su cama, que desea y es deseado por otros hombres. Pero una obra de teatro necesita un argumento y éste sólo está ligeramente esbozado, con guiños, probablemente deliberados, a clásicos de la escuela preparatoria como Tea and Sympathy y matices de algunos de los episodios más sombríos de Glee. ¿Se le permitirá a Pharus cantar en la ceremonia de graduación?

¿Se ganará la aceptación de sus amigos? También hay una subtrama que involucra a un profesor jubilado, el Sr. Pendleton, interpretado por Austin Pendleton, que espera desbloquear las mentes de los chicos al estilo de Dead Poets y también asume improbablemente el mando del coro, escenas que en su mayor parte no van a ninguna parte, aunque sean fugaces. Debido a que McCraney tiene una empatía honesta y amplia, su alcance se extiende más allá de Pharus a sus antagonistas y a sus amigos en algún momento, tratando a cada hombre y a cada chico con calidez.

Hay papeles fuertes no sólo para Pope, sino también para John Clay III como AJ, el compañero de cuarto de Pharus; J Quinton Johnson, como Billy, un matón que se cura sus propias heridas; Nicholas L Ashe como Junior, el compañero de Billy; y Caleb Eberhardt como David, un joven con vocación de sacerdote. La tensión entre la riqueza de los personajes y la delgadez de la historia no siempre se mantiene con gracia. Cuando Choir Boy, la historia de madurez de Tarell Alvin McCraney, que es anterior a su guión ganador del Oscar y coescrito para Moonlight, encuentra sus puntos dulces -y son muchos- el drama, el humor y la música despegan hacia lugares desconocidos.

Se trata de una obra que, al igual que su imparable protagonista, nunca deja de buscar la nota alta, incluso cuando la perfección está fuera de su alcance. Ambientada en un prestigioso colegio para chicos afroamericanos, Choir Boy -una producción del Manhattan Theatre Club que se estrena esta noche en el Samuel J. Friedman Theatre- aborda cuestiones como el orgullo y la vergüenza, la identidad sexual, los legados y el deber. Con una interpretación memorable, sobre todo por parte de su joven estrella Jeremy Pope, y con sus frecuentes canciones corales bellamente cantadas por todo el elenco, la producción es otra buena adición al currículum del director Trip Cullman su Lobby Hero fue uno de los mejores de Broadway en 2018.

Lo mejor, pues, es apreciar lo que Choir Boy y su maravilloso reparto hacen bien. En primer lugar, está Pope, el joven actor y chico del coro del título. Pope interpreta a Pharus Jonathan Young, un miembro del coro naturalmente extravagante y vocalmente dotado en la elitista Charles R. Drew Prep School for Boys.

Pharus no es exactamente gay, pero es lo suficientemente inteligente como para saber que no engaña a nadie. A pesar de los ruegos de