Enfermedades que provoca la contaminacion

La contaminación atmosférica provoca daños en el medio ambiente, pero también puede perjudicar la salud de las personas. Algunas de las dolencias más comunes en el mundo son enfermedades causadas por la contaminación del aire. La contaminación del aire puede causar enfermedades respiratorias, debido a los contaminantes que se respiran, pero también puede afectar a otras zonas del cuerpo, como el corazón de las personas.

¿Cuáles son las enfermedades más comunes causadas por la contaminación del aire? ¿Cómo se puede reducir la contaminación atmosférica para proteger a las personas de estas enfermedades? Las enfermedades causadas por los contaminantes atmosféricos matan y hospitalizan a millones de personas cada año.

Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud implican que una de cada ocho muertes en el mundo se debe a afecciones asociadas a la contaminación atmosférica. Nuevas investigaciones han establecido vínculos más fuertes entre la contaminación del aire exterior e interior y el desarrollo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Entre las enfermedades más comunes causadas por la contaminación atmosférica se encuentran la cardiopatía isquémica, los accidentes cerebrovasculares, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica EPOC, el cáncer de pulmón y las infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores en los niños.

«La cardiopatía isquémica, o enfermedad coronaria, está relacionada con la acumulación de calcio u otros materiales como la grasa dentro de la arteria coronaria», explica Kevin Wood, Vicepresidente de Ventas y Marketing de Camfil USA. «Esto conduce a bloqueos que impiden que la sangre llegue al corazón y a otras zonas del cuerpo. Investigaciones recientes indican que la contaminación del aire acelera la obstrucción de las arterias, lo que provoca un aumento de la incidencia de la cardiopatía isquémica.» 1 La contaminación atmosférica por partículas se ha relacionado con los accidentes cerebrovasculares, que se producen cuando se interrumpe el suministro de sangre al cerebro.

Los accidentes cerebrovasculares pueden provocar fácilmente daños cerebrales o la muerte. En el marco del Plan de Acción Europeo para la Contaminación Cero, la Comisión Europea fijó el objetivo de reducir en 2030 el número de muertes prematuras causadas por las PM2,5 en al menos un 55% respecto a los niveles de 2005. Para ello, la Comisión Europea inició una revisión de las directivas sobre la calidad del aire ambiente, con el fin de ajustar más las normas de calidad del aire a las recomendaciones de la OMS.

En cuanto a la tendencia pasada, de 2005 a 2019 las muertes prematuras atribuidas a la exposición a las PM2,5 en la UE de los 27 se redujeron un 33% hasta alcanzar las 307.000. Si la calidad del aire sigue mejorando, y el número de muertes prematuras por año continúa disminuyendo a un ritmo comparable en el futuro, entonces el objetivo de Contaminación Cero se alcanzaría en 2032, como se muestra en la figura siguiente. Por lo tanto, en los últimos años se han hecho muchos intentos de evaluar el estado de salud de la población, tanto a nivel nacional como mundial, y deducir la contribución de la contaminación y otros factores ambientales.

En Europa, por ejemplo, se han elaborado más de 50 planes nacionales de acción en materia de salud ambiental, tras la Conferencia de Helsinki de junio de 1994, que establecen estrategias para abordar los problemas de salud ambiental37. Aunque estos planes difieren sustancialmente en cuanto a su contenido y alcance, en muchos de ellos se ha intentado realizar evaluaciones formales de la carga de morbilidad atribuible a los distintos riesgos ambientales y clasificarlos en función de su importancia para la salud pública38,39. Para ello se utilizaron diversos métodos, aunque la mayoría se basó en alguna forma de juicio de expertos, informados, en su caso, por datos cuantitativos sobre las tasas de mortalidad o enfermedad.

Independientemente de los puntos débiles de estas evaluaciones, su importancia práctica es evidente, ya que han contribuido directamente a la priorización y el desarrollo de políticas en los países en cuestión. La misma necesidad ha surgido para apoyar el desarrollo de indicadores de salud ambiental. Desde principios de la década de 1990, motivada en gran medida por la OMS, se ha prestado cada vez más atención a la construcción de indicadores de salud ambiental a todos los niveles, desde la escala local hasta la mundial40-43, y se han creado y, en menor medida, utilizado varios conjuntos de indicadores44-46.

La contaminación ambiental es, inevitablemente, uno de los principales focos de preocupación en estos conjuntos de indicadores. Además, por definición, los indicadores de salud ambiental proporcionan medidas que vinculan los peligros ambientales y los efectos sobre la salud41. Como tales, dependen de la comprensión de la asociación entre la contaminación y la salud, ya sea en forma de lo que se ha denominado «indicadores del lado de la exposición», que utilizan información sobre las exposiciones para implicar grados de riesgo para la salud, o «indicadores del lado de la salud», que utilizan información sobre los resultados sanitarios para sugerir efectos atribuibles41,43.

En ambos contextos, se asume la capacidad de realizar interpretaciones al menos semicuantitativas de la relación entre la contaminación y la salud, y por tanto de evaluar la contribución a la carga de la enfermedad. Aunque las estimaciones originales de la carga mundial de morbilidad realizadas por Murray y López y la OMS a mediados de la década de 1990 supusieron un gran avance en cuanto a la aportación de datos comparables sobre el estado de salud en todo el mundo, sólo proporcionaron información sobre los resultados sanitarios y, en su mayor parte, no intentaron atribuir estos efectos externos a la contaminación.